Proyectos colaborativos con apoyo internacional

Una innovadora experiencia se está desarrollando por estos días en Cecrea en Castro. Se trata de la primera Residencia Internacional de Arte Colaborativo de Red Cultura en alianza con Cecrea, ambos programas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que buscan cruzar prácticas artísticas con contextos locales y sus realidades sociales como productores de experiencias y conocimiento colectivo. Para este proceso, llegó hasta el Archipiélago Diego Peris, integrante del colectivo artístico español “Todo por la praxis”, quien se encuentra trabajando con un grupo de jóvenes chilotes en el diseño colaborativo de líneas de expresión.

Según explica, el objetivo es amplio, considerando que esta residencia dura tres meses, y primero se debe hacer un diagnóstico del entorno, detectar qué agentes están interesados en trabajar y qué temas les interesan. “Ya tenemos una comunidad de interés, que son los jóvenes, es amplia y nuestro colaborador, Cecrea, tiene trabajo avanzado en este ámbito”, dice el artista, destacando que ya se han realizado dos hitos importantes dentro del marco del proyecto, siendo el primero de ellos el “Asadódromo”, en que se convocó a los jóvenes y se pudo definir sus temas de interés.

Hasta ahora se han definido dos líneas para desarrollar con el grupo, que son el acoso callejero, en el que se quiere generar algún elemento simbólico que permita visibilizar el problema, así como  vincular más redes, y organizaciones que ya trabajen el tema; y la otra líneas es construir un espacio de encuentro de jóvenes, ya sea cabaña o mirador, que permita la comunicación y expresión.

“Tenemos las líneas, y vamos avanzando en el diagnóstico, en el codiseño, planteando prototipos y escenarios posibles. Tenemos una metodología que se aplica a través de grupos de trabajo, y guiamos, acompañamos, somos asesores paralelos y aportamos con nuestro conocimiento para  generar comunidades de aprendizaje”, aseveró Peris.

 

Para Rosario Ateaga, directora de Cecrea Castro, este proceso ha sido enriquecedor y transformador, por el modo en que van mutando. “Creo que contar con la posibilidad de tener una residencia de larga duración en Chiloé, ha sido determinante a la hora de convocar a la gente y su participación. En los encuentros con los jóvenes se han ido repensando las fórmulas y eso es interesante, desde el punto de vista crítico. El aporte de Todo por la praxis es un proceso que está en construcción, que va cambiando y se va desplazando, para ver desde distintas miradas”, comentó.

Las Residencias de Arte Colaborativo se articulan como una iniciativa de carácter relacional que busca promover la participación de la ciudadanía respecto de su propia realidad y desarrollo cultural.

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