“Los futuros habitantes de Chiloé merecen lo mejor de nosotros”

Las vivencias de su infancia y juventud en tierras chilotas, marcaron el destino y el quehacer de Teolinda Higueras, gestora cultural cuya relevante trayectoria, la hizo merecedora del Premio Chiloé de Extensión Cultural 2020. Recordar el pasado, la lleva sin dudarlo al lado de Teolinda Santana, su abuela materna, consejera y compañera de aventuras.

“Mi abuela estaba presente en las tareas diarias y en nuestros juegos. Con ella nos íbamos a buscar las avellanas, que luego enterrábamos en un cajón en la tierra para conservar su frescura por muchos meses. Así, en invierno, comíamos avellanas junto al brasero mientras mi abuela nos contaba historias de los seres mitológicos, pero también de la Ciudad de los Césares, de las aventuras de Pedro Urdemales y la novela ´El camino de la Ballena’ de Francisco Coloane”, rememora Teolinda.

Salir del Archipiélago para estudiar no significó que olvidara su origen y luego de esta etapa, nuevamente los pasajes a Chiloé de manera definitiva. Esta vez con la convicción de revivir el barrio, la vida comunitaria de Chiloé, el fogón de la abuela Tola y la importancia de la familia. El extrañar el barrio Yungay y su participación social de este primer poblamiento de la ciudad de Quemchi, la motivó a  iniciar acciones para reivindicar este barrio diseñando en conjunto con el arquitecto Roberto Rojas el edificio de la Biblioteca Pública de Quemchi estilo palafítico y años más tarde llevar una casa del sector de Tubildad en una gran minga por mar y tierra, para crear un espacio museológico en honor a Francisco Coloane, pero también en homenaje a los chilotes que añoran este tiempo de navegación y de vida de bordemar.

La primera acción al tomar el cargo de directora de la Biblioteca Pública de Quemchi fue crear un “Rincón de la Memoria”, que permitió recrear esa vida simple del chilote creando un Fogón en el inmueble en el que funcionaba la biblioteca. Luego, se arrendó una nueva  casa, donde se recrearon el mundo chilote y el europeo, con muebles de familia irlandesa Jhonsthonne. “De este modo se podían realizar charlas tanto a los estudiantes como a los turistas  contando la forma de vida y la historia de nuestro pueblo, en el segundo piso se instaló la Biblioteca y la Memoria de Francisco Coloane, con fotografías de diversas instancias en que el escritor visitaba cada vez su pueblo natal”, comenta, recordando el momento en que en vida le prometió al escritor que lograría levantar un lugar para recibir a los admiradores de su obra literaria y el 2010, cuando se cumplía el año del centenario del natalicio del escritor cumplió su palabra y consiguió trasladar, en una minga por mar y tierra, una casa chilota igual a la original en que Coloane vivió su infancia en el barrio Yungay en un palafito.

Actualmente, Teolinda Higueras dedica sus días a otra de sus pasiones, la navegación, la que cruzada con la lectura, dio vida a un proyecto sumamente relevante a nivel cultural como es la Bibliolancha Felipe Navegante, con la que surca los mares chilotes  para fomentar y potenciar la lectura en la primera infancia y en todos los grupos etáreos que viven en las diferentes comunidades del Archipiélago.

El 2020 y tras años de trabajo desinteresado por el desarrollo cultural de la comuna de Quemchi, se hizo merecedora del Premio Chiloé de Extensión Cultural, tal como lo fuera su admirado Francisco Coloane en 1995. “Ahora, tal como dijera Coloane cuando lo declararon Hijo Ilustre de Quemchi, ‘siento un peso tan grande sobre mis hombros’, porque ahora tengo toda una Isla que sabe de mi persona y eso me hace andar más humilde y con el pensamiento que  los futuros habitantes de nuestro Archipiélago merecen lo mejor de nosotros, de esta generación que le está entregando la posta a las generaciones que vienen. Entonces, debo agradecer a los demás premiados que me antecedieron ya que ellos también han contribuido cada uno con su experticia dejando un legado para que nuestra cultura nunca muera, porque es la base del desarrollo sustentable y feliz”, reflexiona.

Pero no se detiene, y aunque sigue cruzando los mares a bordo de la bibliolancha, llevando cuentos y música a todos los rincones de Chiloé, ya tiene un nuevo sueño en curso: la construcción de una Escuela de Artes y Oficios Ancestrales Inclusiva, en terreno propio, el cual ya fue donado por la vecina quemchina Dina Demarchi.

Sin descanso, sin tregua, siempre inspirada en recuperar esa forma de vida del chilote en la que todo se compartía y se disfrutaba en comunidad.

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