Huillinco | Por Jorge Inostroza

¿Por qué en la memoria colectiva de los habitantes de Chiloé todos tenemos la imagen de Huillinco? ¿Qué valores de la Cultura Tradicional chilota percibimos, pero no conocemos realmente de ella? Existen en general dos maneras de valorar Huillinco…

La primera habla del pueblo como un aporte a la Cultura Tradicional de Chiloé tanto por su historia y configuración arquitectónico-urbana en un contexto rural, como por su valor paisajístico, y la segunda que lo muestra como un elemento que genera continuidad en la relación que tiene el resto del Archipiélago con Cucao, el único poblado que mira de forma directa al Océano Pacifico en Chiloé, y el acceso al Parque Nacional Chiloé, sirviendo Huillinco como conexión y paso obligado, dándole funcionalidad al recorrido desde la Ruta 5. De estas dos miradas se puede identificar que a nivel colectivo, para bien o para mal, Huillinco es un elemento que marca fuertemente la identidad chilota, está ligado a su calidad de vida y afecta estética y funcionalmente su territorio.

Así el panorama, Huillinco se encuentra en la memoria visual de los habitantes de Chiloé y de sus visitantes, pero que en su mayoría pasan sin conocerlo realmente, viviendo con los mitos que lo rodean, siendo visitado y pero escasamente documentado, estudiado, ni mucho menos planificado, lo cual se vuelve cada día más crítico, con el aumento progresivo del fenómeno de gentrificación rural, asociado al turismo de masas y especulación inmobilaria que se viene desarrollando en Chiloé en los últimos años, cuyo impacto en las dinámicas del territorio aún se desconoce.

Surge entonces Huillinco como un caso de estudio estratégico para abordar una investigación sobre el reconocimiento del Espíritu del Lugar en asentamientos rurales de valor patrimonial, entendiendo este concepto como la síntesis de los elementos de mayor significado y valoración tanto por parte de la comunidad como por quienes se identifican con él.

En una primera aproximación, aparecen dos elementos fundamentales o icónicos de la localidad en los que vale la pena detenerse. Por una parte ,la Iglesia, que desde principios de siglo ha ocupado el mismo lugar, el mismo espacio ceremonial, siendo como objeto arquitectónico reconstruido varias veces, con lo cual, su valor parece radicar más en la memoria colectiva que se ha construido durante todos esos procesos de cambio, que en las maderas viejas que la constituyen.

Por otro lado, el Muelle, un angosto camino de madera que termina algunos metros adentro del Lago Huillinco, permitiendo una aproximación silenciosa a la contemplación del paisaje, que hace casi obligatoria la parada en el viaje hasta Cucao.  Como la Iglesia, está naturaleza del Muelle es la transformación permanente de la materia que lo constituye.

Texto y fotografías, fundamentos de proyecto Huillinco y el Espíritu del Lugar – Taller de Arquitectura TIJERAL – 2017

 

 

 

 

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